Esta actividad es tal vez, junto al Patinaje sobre hielo las que mejor sintetiza la unión entre arte y deporte. A éste último le debe, la gran forma física y flexibilidad que requiere. Todo lo demás es puro arte. Necesita un control riguroso del ritmo musical, el dominio de la interpretación dramática, la fuerza expresiva del dibujo o la escultura. Además, el ballet es una forma interesante para aprender a trabajar en grupo, cualidad que comparte con la Natación sincronizada.
Son tantas facetas que es necesario su aprendizaje desde escasa edad, para poder asimilar todos los conocimientos requeridos. En España, la edad recomendada en los Conservatorios de danza es de ocho años Hay siete movimientos básicos del ballet:
Saltar (Sauter), Estirar (Etendre), Doblar (Plier), Elevar (Relevé), Girar (Tourner), Deslizar (Glisser) y Lanzar o Precipitar (Elancé).
Como pueden ver, el Ballet sirve además para aprender francés. Su origen es del S. XVI en Francia, aunque tuvo una gran acogida por el movimiento Romántico del S. XIX que apreció sus posibilidades emotivas para narrar auténticas historias de amor.
Palpitar el universo del ballet implica admirar la elegancia, lo etéreo, la liviandad, la docilidad de los cuerpos que el público ve en escena al contemplar un ballet son el producto de una serie de mecanismos, reglas, aprendizajes, y sacrificios. Donde un espectador cualquiera aprecia un bailarían girando sobre su eje con una magnífica soltura, elegancia y armonía, la otra cara nos devuelve una realidad distinta: una suma de músculos contraídos, de esfuerzos y trabajos sistemáticos de un grupo de personas dedicadas y apasionadas por la danza.

